Me siento triste. Algo decepcionado. Cuando observo mi situación de vez en cuando me siento mal. Y ya no es solo lo que no conseguí, sino los nuevos malos habitos. Quizá ni tan malos, quizá. Pero no son idóneos. No en mi contexto. No al rededor de mis problemas.
Me gustaría poder contarselo a alguien. Seguro suena esto muy adolescencial, lo que sea. Me gustaría poder contar con alguien. Sería mucho más facil contar con alguien. Tendría más confianza. Y me pondría a hacer las cosas buenas con mucho entusiasmo. "Porque sé que estoy en el buen camino." Es demasiado obvio. Pero ahora, donde me encuentro yo, no estoy exactamente confiado.
Quisiera hablar con Jimena. Decirle, pedirle.
Me voy a sentir mejor pero no estoy seguro de si estoy haciendo las cosas bien. Es una bola de nieve. Siempre lo es. O haces las cosas muy bien o muy mal y no tengo razones para pensar que las hago bien. No creo que sea posible eso. Y tengo muchas pruebas de eso. Ninguna de lo contrario.
Es injusto decir que todo lo que he hecho es malo. Han habido mejoras en muchos aspectos. Pero los resultados mas allá de mi ser no son tangibles. Y entran los malos hábitos, para sobrellevarlo. De una manera, pues, mala. Todo lo que pedí fue lo que ya me habías prometido. No te hice daño. Jamás lo haría. Me hiciste todo lo contrario. Tienes todo el derecho. Tienes todo el derecho. Ojalá hubieras sido la Jimena de mis sueños. Ojalá conocerte hubiera sido todo.
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